En este proyecto, los materiales nobles y el paisaje dialogan con una elegancia serena. La profunda calidez de los tonos nogal se combina con la naturalidad del roble, creando un equilibrio sofisticado entre intensidad y ligereza.
Las texturas desempeñan un papel esencial en la narrativa interior: tejidos orgánicos y acabados artesanales conviven en armonía para crear una atmósfera cálida y sensorial. Todo el mobiliario ha sido diseñado a medida, desde la cocina de madera hasta los muebles texturizados y los tejidos, con el objetivo de crear un ambiente atemporal y acogedor.
Las grandes aberturas convierten las vistas panorámicas al Puigmal, la Tossa d’Alp y el Cadí en protagonistas constantes. El paisaje se integra en el interior como una extensión natural de la vivienda, aportando luz, profundidad y una conexión emocional con la naturaleza.
El resultado es un refugio contemporáneo donde arquitectura, interiorismo y entorno se fusionan con naturalidad y equilibrio.